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Classics Heart Beat Moonphase Date:
Frederique Constant perfecciona su icónico diseño

Su longevidad atestigua la perfección de sus líneas. Introducido en la colección hace ocho años, el Classics Heart Beat Moonphase Date de Frederique Constant vuelve hoy a la actualidad con un modelo en línea con sus aspiraciones: clásico en espíritu, moderno en ejecución. Su caja de acero inoxidable de 40 mm alberga una esfera de color azul intenso, que concede un lugar privilegiado a la emblemática abertura Heart Beat. Rúbrica de la Maison que permite observar el volante que alimenta el calibre mecánico automático FC-335 a las 12 horas.

La Classics Heart Beat Moonphase Date es la encarnación de uno de los diseños más icónicos de Frederique Constant. La pieza fue diseñada para resistir a las modas, las tendencias y las décadas, una misión que cumple con éxito, en particular gracias a su abertura situada a las 12 horas y llamada Heart Beat, un marcador de la impronta estética que Frederique Constant ha dejado en la noble tradición relojera.

 

Clásico y atemporal

Hoy, la última creación de esta línea continúa la exploración de su fibra clásica con una caja de 40 mm perfectamente equilibrada. Con una precisión atemporal, tradicional y moderna al mismo tiempo, armoniza con todas las muñecas.

La composición de su esfera refleja el mismo equilibrio. A las 12 horas encontramos la expresión de la maestría relojera que ha caracterizado a Frederique Constant desde sus inicios. La abertura «Heart Beat«, diseñada hace casi 30 años, revela el corazón palpitante del reloj. Vemos su escape dando vida al movimiento mecánico automático FC-335, con una cadencia de 28.800 alternancias por hora, testigo de la artesanía Swiss Made tan querida por Frederique Constant. Fue diseñado con especial atención a la simplicidad: la cuerda, las horas, los minutos, la fecha y el ajuste de las fases de la luna se realizan con una única corona. La primera posición da cuerda al movimiento, mientras que la cuarta ajusta la hora. La fecha se ajusta en la segunda posición y las fases de la luna en la tercera, siempre que las agujas se hayan colocado antes a las 10:10, para no dañar el mecanismo.

 

De las estrellas a la relojería

En perfecta simetría con la abertura Heart Beat, a las 6 horas, se desarrolla una fase lunar. Considerada en otro tiempo como una complicación femenina, hoy en día es apreciada tanto por hombres como por mujeres por su belleza cósmica. La fase lunar recuerda, junto con el historiador Dominique Fléchon, que «la relojería es hija de la astronomía«, y que las primeras mediciones del tiempo se hicieron observando las estrellas. Hoy, esta poética complicación, que se desplaza en un ciclo casi mensual (29,5 días), equilibra el ritmo preciso y rápido del segundero, tendiendo un puente entre tiempos cortos y tiempos largos. Entre el tiempo convencional y sideral. Entre la Tierra y el cosmos.

En torno a estos dos polos se despliega una puesta en escena contemporánea, basada en un azul profundo. Es el territorio de expresión de la fase lunar, que evoca la inmensidad del espacio tanto como los acabados azulados de los relojes del siglo XIX. Fiel a su estilo, Frederique Constant ha aplicado un motivo de guilloché “Clou de Paris”, un patrón secular que permite que la luz tenga múltiples reflejos.

 

Una esfera ricamente aderezada

En el centro de la esfera hay cuatro agujas. Las dos primeras, las de las horas y los minutos, terminan con un motivo llamado » pomme évidée», al estilo Breguet, un sutil recordatorio histórico de los cánones estéticos tradicionales de la relojería temprana. La segunda, la de los segundos, larga y esbelta, supera la medida del movimiento automático FC-335 ofreciendo 38 horas de reserva de marcha y visible a través del fondo de zafiro. La última aguja, singularizada por su motivo punta de flecha, señala la fecha, indicada de forma circular en el realce. El conjunto se lleva con una correa de piel azul y pespuntes blancos y se cierra con una hebilla ardillón de acero.